Rafael Moneo Vallés

Domingo, 04 de Noviembre de 2012 10:58 Anselmo del barrio
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Orgulloso de ser tudelano

"Nacer en un pueblo es una gran cosa"

"Nada hay mejor que el reconocimiento de los tuyos”. Esta frase sintetiza el agradecimiento que Rafael Moneo siente hacia su ciudad natal. La expresó en noviembre de 2012 cuando Fundación María Forcada y Ayuntamiento de Tudela le homenajearon organizando en la Casa del Almirante dos exposiciones y un ciclo de conferencias sobre la figura del  genial arquitecto coincidiendo con la concesión del Premio Príncipe de Asturias de las Artes, y su 75 cumpleaños.

Han pasado 8 años, pero el insigne arquitecto sigue pensando lo mismo. Y lo recordamos en esa ocasión para reivindicar la importancia de sentirse arraigado a las raíces. Para el arquitecto “nacer en un pueblo es una gran cosa. Frente a lo que va descubriendo en su vida un niño en una gran ciudad, el horizonte de un pueblo es paradójicamente más amplio. El niño que crece en un pueblo tiene ocasión de ver el mundo más en su totalidad. Ver lo que es la producción de las materias primas, la diferencia entre producir y comerciar, los intereses claros de los distintos grupos que componen la sociedad... Ver y entender el mundo de la forma más amplia posible. Por eso los años que van entre los 10 y los 17 fueron cruciales porque me abrieron los ojos respecto a lo que la vida podía ser”.

Moneo recuerda de su adolescencia “los pequeños ámbitos de la vida cultural de Tudela de 1950 a 1952”.  Terminó el Bachillerato en el colegio de Jesuitas en 1954 y asegura que durante esos años jugaron un papel crucial “muchas personas que me abrieron horizontes que yo no tenía”.

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Destaca la importancia de la disciplina en su formación. Recuerda que cuando una mañana de un 2 de noviembre visitó el Cementerio tudelano para “honrar” a sus abuelos Mariano Moreno Marzal y Petra Pérez Clemos; a sus padres Rafael y María Teresa; y a su hermano Mariano; de “refilón” vio la tumba de una persona “que de repente casi había olvidado y que fue un maestro de escuela: don Alfredo Rioja. Venía a darnos clases a mi hermano y a mí a casa, a obligarnos a tener una caligrafía casi perfecta, a hacer análisis gramaticales y un correcto dictado... Esa exigencia y esa disciplina recibida de manos del que fue nuestro maestro antes de llegar al Bachillerato” y de otros muchos profesores que tuvo en Jesuitas le ayudaron en su formación.

Tampoco se olvida del apoyo que recibió de tudelanos y del ayuntamiento que le pidieron realizar sus primeros trabajos. “Mi iniciación a la arquitectura fue a través de los amigos de mi familia e incluso del ayuntamiento que me ofreció realizar las escuelas de Elvira España. Tengo que estarles agradecido porque me apoyaron en un momento tan importante para la carrera de un arquitecto como es la iniciación en sus trabajos profesionales. Me permitieron ver pronto mi trabajo realizado en una ciudad como Tudela”.
Unas primeras obras que desde el primer momento levantaron elogios y le enseñaron que podía ser un gran arquitecto. “Uno trabaja también para conseguir el reconocimiento de aquellos a quienes más aprecia. El trabajo también es un diálogo con los demás y esperas esa respuesta de los demás”.  También recuerda a su padre, del ha indicado “que me hubiera gustado tanto que hubiese podido ver todos mis logros profesionales...”.

"Me hubiera gustado tanto que mi padre

hubiese podido ver todos mis logros profesionales..."

“Ver y tener el reconocimiento de los tuyos, de esa familia más amplia que es el pueblo en el que has nacido, es una experiencia tan profunda, tan íntima, tan grata, que no puedo sino manifestar mi agradecimiento a todos aquellos que la han propiciado”. Por eso no lo dudó dos veces y se sintió halagado “cuando Jesús María Ramírez en nombre de la Fundación María Forcada “me habló de esta exposición y pensamos en enlazarla con el Premio Príncipe de Asturias. Ahora disfruto ofreciendo y compartiendo mi trabajo. Por eso la exposición presenta de una manera un poquito más amplia dos proyectos que considero importantes en España que son el Kursaal en San Sebastián y la ampliación del Museo del Prado en Madrid. Podrían haber sido otros, pero me parece que muestran dos momentos de mi profesión que por razones distintas valoro mucho”. No obstante, reconoció en aquel momento, que le gustaría también que quienes visitaron las exposiciones “prestasen atención” a otras obras suyas porque ofrecen en su conjunto “un mosaico de lo que ha sido mi carrera profesional”.

Última actualización el Domingo, 29 de Noviembre de 2020 12:05
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