Entrevista a Alberto Arcos

Sábado, 24 de Marzo de 2018 11:43 Anselmo del barrio
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Bailarín, actor y coreógrafo
“Empecé a bailar como Billy Elliot”
Alberto Arcos, bailarín, actor y coreógrafo impartió en la Escuela de Arte y Superior de Diseño de Corella, la conferencia “Construcción de marca personal para un profesional creativo”. 
- ¿Cómo se crea una marca?
- “¡Uf! Con paciencia. Se crea como cuando las abuelas hacían un buen potaje. Despacio y con buenos productos. La marca personal es algo muy intangible”
- Y necesario. 
- “Sí. No tanto por dejarte ver, que lo es, y te da visibilidad, sino porque te puede reportar trabajo”.
- ¿Cómo es la marca Alberto Arcos?
- “Tengo la suerte de que un gran amigo mío se dedica al diseño. Es Kike Valdenebro, cofundador de una agencia de Madrid, Muskae. Es muy bueno. He aprendido mucho de él. En mi marca intento transmitir exactamente lo que soy”.
- ¿Cómo empezaste en el mundo del arte y sobre todo a bailar?
- “Como Billy Elliot. Mi madre me apuntó de niño a judo. En la misma escuela había también otras actividades como danza y kárate, pero yo antes de entrar o salir me quedaba mirando las clases de danza, de clásico. La secretaria del local le dijo a mi madre que a ese niño le encantaba el baile. Me apuntó y desde entonces no he parado. 
Me fui a Madrid. Estudié en el Conservatorio y más tarde con maestros. He ido a Nueva York, Londres, París, Estocolmo,... a aprender todo tipo de danza con maestros diferentes, que es al final donde uno aprende, porque absorbes cosas muy diferentes. 
A raíz de que hice danza-teatro, me dije: “debería hacer algo de interpretación”. Y me metí a estudiar diplomatura de interpretación. Lo de coreógrafo también ha sido un poco casual porque me llamaron para trabajar en el Festival de Teatro Clásico de Mérida haciendo Lisístrata, con un director de escena francés muy famoso, Jérôme Savary. Yo era un actor más, pero la jefa de dirección me dijo: tú eres bailarín también. Me comentó que Jérôme quería alguien que le ayudase con los movimientos de escena y con unas coreografías pequeñas. Y lo hice. 
De repente me vi en una actividad que no había hecho nunca; y estoy haciendo muchas coreografías. Pero me he especializado más que en coreografías a bailarines, en compañías teatrales, o asesoramiento de movimientos de actor o de escena. Lo estoy haciendo en óperas, cosas más teatrales que necesitan trabajo de cuerpo. Al final un actor que está en el escenario no es solo voz, sino también cuerpo”.
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- ¿Y aún te queda tiempo para bailar?
- “Sí. Sigo bailando. Ahora estoy en Madrid, en el teatro Tribueñe haciendo un espectáculo, “Alarde de tonadilla”, con el que llevamos dos años, con un exitazo. El año pasado estuvimos nominados a los Premios Max. También yo estuve prenominado como mejor bailarín y me hizo mucha ilusión. 
Ahora me voy a hacer una ópera barroca a Basilea, donde bailaré danza barroca francesa. También estoy con Ara Malikian, compositor y músico fantástico, en un espectáculo de danza-teatro gestual, muy bonito y donde estoy muy feliz, que se llama “Volver a jugar”. Lo dirige Marisol Rozo y es una maravilla. Estamos por toda España. 
También me encuentro con “Esquivel Danza&Música”, compañía de danza histórica, con la que voy a ir fuera de España a bailar un espectáculo de danza española del Siglo de Oro.  Y lo último que voy a hacer ahora es “No hay burlas con el amor”, de Calderón de la Barca, en el Festival de Teatro Clásico de Almagro. Estoy super feliz porque voy a un teatro precioso y además con un director, Juan Polanco, y una directora de verso, que es Karmele Aramburu, que son como agua del cielo.  

 

Última actualización el Sábado, 24 de Marzo de 2018 11:48