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Corella, cuna del barroco

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Viaje al pasado

CORELLA BIEN MERECE UNA VISITA. CIUDAD MONUMENTAL DE CASTA NOBLE, ES ESCENARIO DEL ARTE BARROCO EN NAVARRA
 
Corella es el referente del Barroco en Navarra. A través de sus calles se representa para el visitante el esplendor de toda una época. En un primer acto, casas solariegas y palacios, como el de los Arrese o la casa de las Cadenas, en la que se alojaron Felipe V y su primera esposa la reina Maria Luisa de Saboya, para curar su tuberculosis. En un segundo acto, conventos e iglesias, como la parroquia de San Miguel.


Llegamos al tercer acto con una parada para degustar la huerta corellana y el buen vino, y culminar con la Semana Santa, cuando tiene lugar la procesión más barroca y llamativa del valle del Ebro. Entre los fértiles cultivos del valle de Alhama se levanta una localidad de gran tradición vinícola que cuenta con un importante legado artístico: Corella es el referente barroco de Navarra.
Durante siglos, el valle del Alhama fue objeto de guerras entre Navarra y Castilla por su estratégica posición fronteriza. En esta localidad se concertó el matrimonio de los Reyes Católicos. En 1630 Felipe IV le otorga el título de ciudad y en 1711 acogió a la Corte de España durante cuatro meses.corella1 
En cualquier rincón encontrará casas solariegas, palacios, muchos de ellos blasonados, y conventos que le trasladarán a épocas de esplendor económico y social. La arquitectura civil corellana tiene sus propias peculiaridades. Se caracteriza por edificios construidos en ladrillo, a excepción del portalón de entrada y los escudos en piedra. También podemos encontrar forja en los balcones. El ladrillo, además de material constructivo, permitía realizar una decoración muy efectista con grandes contrastes de luces y sombras.
Una buena opción para recorrer el barrio monumental y no perderse ninguna joya artística, es seguir el itinerario que empieza en la plaza de los Fueros y concluye en el museo de la Encarnación-Fundación Arrese. A continuación le proponemos algunos monumentos que no debe perderse:
En la plaza de los Fueros encontrará la casa de los Virto de Vera (siglo XVIII) y la iglesia del Rosario (siglos XV y XVI), una impresionante construcción de ladrillo que cuenta con un bello retablo mayor y obras de Vicente Berdusán. Merece la pena llegar hasta la plaza de España y detenerse en la casa de los Marqueses de Bajamar, un palacio señorial muy bien conservado.
El recorrido continúa en el edificio religioso barroco más destacado de la localidad, la parroquia de San Miguel. Es la más antigua de Corella, pero a partir del siglo XV sufrió una profunda remodelación y del primitivo templo no queda ningún vestigio. No se pierda su retablo mayor del siglo XVIII. En una modesta casa, justo enfrente de la Iglesia de San Miguel, una placa conmemorativa le indicará el lugar donde vivió el escritor y periodista Mariano José de Larra (1809-1837), cuando su padre ejercía la medicina en Corella.

corella2 En la calle San Miguel hay dos excelentes muestras de arquitectura civil barroca de La Ribera: el palacio de los Arrese, un edificio con una sorprendente decoración rococó en tonos pastel, que no está abierto al público, y la casa de las Cadenas, una construcción que le llamará la atención por las dos gruesas cadenas de hierro que cuelgan de sus puertas principales. En 1711 acogió a la reina Maria Luisa de Saboya, esposa de Felipe V, que se trasladó a Corella para curar su tuberculosis. Según los médicos, el clima seco de esta zona y un régimen a base de ajos mejoraría su salud. Durante cuatro meses la Corte de España se instaló en la casa de Agustín de Sesma, que a partir de entonces lució cadenas en sus puertas como agradecimiento de los monarcas.
Finalmente llegamos al museo de la Encarnación-Fundación Arrese. Parte de su atractivo reside en que está alojado en un convento de benedictinas del siglo XVII. En el interior se exhibe una interesante colección de piezas, entre las que destaca un retablo de Claudio Coello, obras de Vicente Berdusán y del pintor corellano Antonio González Ruiz.
No olvide visitar el santuario de Nuestra Señora del Villar del siglo XVII, ermita en la que se venera a la patrona de la ciudad y cuya imagen recuerda el estilo de las tallas góticas de los siglos XII-XIV.  Aproveche los descansos para poner un poco de sabor a su ruta cultural, entrar en algunos de sus bares y degustar sus sabrosos pinchos regados con los excelentes vinos de la ciudad.
Cualquier momento es bueno para acercarse hasta esta localidad. En Semana Santa destaca su procesión y dos semanas fines de semana después las fiestas del Villar. Si prefiere un ambiente más taurino, reserve un hueco para participar en las fiestas patronales que se celebran del 23 al 30 de septiembre en honor a San Miguel.

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